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MANIFIESTO: TAUROMAQUIA ES VIOLENCIA

Lectura por Laura Gonzalo, Portavoz de Tauromaquia es Violencia http://www.tauromaquiaesviolencia.com/ 

 

 

 

 

 

 

La Tauromaquia se sustenta en una cosmovisión obsoleta según la cual los humanos tienen derecho a explotar, esclavizar y matar a otras especies por una falsa superioridad moral, porque somos los únicos que importamos y porque nuestros gustos son más importantes que las vidas de los animales. Se ignora su sufrimiento, se hace burla de éste y se ponen excusas a su dolor, su miseria y nos reímos de su mera existencia.  ¿Cómo es posible que una sociedad permita que sigamos siendo tan ruines, crueles, violentos o indiferentes hacia los otros animales? Este desprecio, en su forma más estricta es un comportamiento aprendido, como lo son el racismo, el sexismo, el edadismo, la aporofobia, la homofobia, la transfobia o el antisemitismo.

Los animales no nos pertenecen, no son recursos, no son propiedades ni cosas. No son objetos estúpidos e inanimados que no sienten ni tienen capacidades cognitivas. Esta concepción mecanicista cartesiana de los animales se mantiene como un pútrido poso a pesar del gran número de investigaciones científicas que actualmente avalan que los animales son seres sintientes. De hecho, en el Tratado de Lisboa de la UE se reconoce a los animales como seres sintientes. Cabe destacar que en el 2012, se firmó la Cambridge Declaration on Consciousness, mediante la cual prestigiosos científicos (incluido Stephen Hawking) apoyan la idea de que los animales no humanos también tienen conciencia.

En contraposición, los defensores de la tauromaquia suelen esgrimir tópicos que no están basados ni en el sentido común más elemental, y mucho menos en Ciencia, como el hecho de que el toro no sufre o que se lo cría para tal fin. Otro argumento insostenible es el de la perpetuación del toro gracias a las corridas… ¿de veras los taurinos ofrecen tan simplona solución a la conservación de especies? ¿Abogarán del mismo modo por realizar corridas de osos panda o de tigres para preservar dichas especies? De todos modos, lo más preocupante de las corridas de toros es, quizá, lo más simple: que la tortura y el ensañamiento con un ser vivo sean motivo de diversión o que alguien consagre su vida a torturar seres indefensos y sea aplaudido por ello.

Estableciendo un paralelismo con términos criminológicos, el toro sería una víctima no consensual, es decir, que no es capaz de conceder un consentimiento genuino para la actividad a la cual se le va a someter, tal sería el caso también de menores, algunas personas con diversidad funcional, personas con deterioro cognitivo, personas bajo el efecto de tóxicos, etc. Por otra parte, no es menos preocupante que el repertorio de torturas infligido al toro en la lidia sería considerado delito según el Art. 337 del CP de practicarse en un perro o un gato, podría conllevar penas privativas de libertad e incluso requeriría evaluación psicológica en algunos países. No en vano, desde el año pasado, el FBI clasifica en su base de datos delictiva el maltrato hacia los animales como un delito contra la sociedad.

Los niños, niñas y adolescentes encuentren confort, serenidad y relax al estar rodeados de peluches y figuras de animales. De hecho, muchos sanitarios y centros de pediatría decoran las consultas con animales o llevan batas de animales para disminuir el estrés en los pacientes. Erich Fromm y Edward Wilson ya describieron esta tendencia natural a la que llamaron biofília y que definieron por la afinidad emocional innata e inconsciente de los seres humanos hacia el resto de seres vivos. Desgraciadamente, la persistencia de conceptos cartesianos que alimentan una sociedad especista, privando a los otros animales de los más mínimos atributos como la capacidad de sentir dolor, corrompen dicha afinidad natural de los niños incluso exponiéndoles a actos de extrema violencia como son las corridas de toros u otras fiestas populares.

Diferentes estudios demuestran que el simple hecho de ser testigo del maltrato a los animales perpetúa actitudes violentas a través de la insensibilización y de la imitación. Los jóvenes que presencien maltrato animal de manera reiterada podrían ser más vulnerables a “aprender” a usar la violencia en sus relaciones personales.

Por este motivo, el Comité de los Derechos del Niño ha recomendado a cinco países en que los niños no deben asistir o participar en eventos taurinos debido a su extrema violencia. De acuerdo con el Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño, la violencia de las corridas de toros es perjudicial para los jóvenes obligados a asistir o participar en ellos: “El Comité está preocupado por el bienestar físico y mental de los niños que participan en la formación de los toros, y actuaciones asociadas a ella, así como el bienestar mental y emocional de los niños espectadores que están expuestos a la violencia de las corridas de toros. ”

Es evidente que cualquier estrategia para reducir la violencia debe mirar a la mejora de las relaciones humano / animal como una medida preventiva. Por otra parte, las recomendaciones de la ONU deben guiar las decisiones y actos por la sociedad por lo que es imprescindible para garantizar los derechos del niño y su interés superior.

La sociedad tiene un rol fundamental en la construcción psicológica de cualquier niño, que incluye la inculcación de valores, el respeto y el juicio ético. Dado que la mayoría de menores siente una biofília natural hacia los animales, la exaltación de prácticas de maltrato a animales genera confusión y malestar en los menores.

La violencia ejercida hacia el toro de manera repetida, con componentes de control, fuerza, humillación y sadismo, contradice al artículo 19 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CDN) de las Naciones Unidas, que establece que “los Estados Parte tomarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas medidas para proteger al niño contra toda forma de violencia física o mental.”.

Aunque no todas las personas que maltratan a los animales son violentas hacia los seres humanos, la conexión entre el maltrato de animales y la violencia interpersonal no puede ser ignorada. El maltrato a los animales es una preocupación social seria con implicaciones para el bienestar humano.

Creemos firmemente que el bienestar humano y animal están vinculados íntimamente y que la  prevención de la violencia interpersonal y comunitaria puede conseguirse mediante cambios de paradigma a nivel político y social que incluyan una perspectiva multiespecie.

Como expliqué en la comparecencia en el Parlament de Catalunya con motivo de la ILP (2010), debemos prestar atención a un informe realizado en la Comunidad de Madrid sobre el efecto del visionado de las corridas de toros en menores. El informe consta de 4 estudios encargados por el Defensor del Menor, el Dr. Javier Urra,  que fueron evaluados por el Dr. Echeburúa quien hizo una serie de consideraciones finales.

Resulta muy interesante que en una muestra de 344 menores, el 72% refiere que no les gustan las corridas. Los motivos que dan los niños son la muerte del animal y el sufrimiento. El informe desaconseja llevar a corridas de toros a los menores que muestren actitudes de protección hacia los animales o que sean sensibles. Asimismo, también desaconseja que los menores sean testigos de maltrato a los animales por parte de adultos o adolescentes en fiestas populares. El informe también dice textualmente “… otra cosa es el aprendizaje en el respeto creciente a los derechos de los animales que forma parte de una sociedad cada vez más evolucionada”. Ahí radica un importante elemento: la evolución, entendiéndose como el progreso de una sociedad hacia una serie de valores que resultan protectores para todos los miembros cualesquiera que sea la especie a la que pertenecen, como son el desarrollo de la empatía, la compasión, la inteligencia emocional, la justicia social, la ética…  Al contrario de lo que opinan los defensores de las corridas respecto a la no conveniencia de marcar límites a la violencia, priorizando sus gustos personales por encima del respeto a un ser vivo, conviene recordarles que una sociedad es tanto más civilizada cuanto más regulada está y suele ir de manera paralela a las leyes de protección de los animales y de otros colectivos vulnerables. Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz y superviviente del Holocausto afirmó: la neutralidad favorece al opresor, nunca a la víctima. Una sociedad menos violenta nos obliga a establecer una serie de medidas restrictivas de la libertad absoluta con el fin de proteger a las víctimas potenciales y nadie en su sano juicio se posicionará en contra de prohibir el homicidio, el asesinato, el maltrato infantil, los delitos de odio, la violencia de género, las agresiones sexuales, la trata e incluso prácticas con un componente cultural importante como la mutilación genital femenina o los matrimonios forzados. Por otra parte una sociedad que aboga por una cultura de paz, no puede limitarse a establecer unas medidas restrictivas sino que debe promover necesariamente y de manera activa, desde la administración, el respeto por todos los seres vivos y por el medio ambiente mediante políticas dirigidas a fomentar valores (especialmente en la infancia) como la empatía, la cooperación, la protección, la ética, el empoderamiento, la igualdad, la inteligencia emocional, la justicia social o el pensamiento crítico. Sólo así conseguiremos construir una sociedad digna de ser llamada civilizada y donde prácticas que ahora están normalizadas, promocionadas y subvencionadas, como la tauromaquia, quedarán relegadas a la más profunda vergüenza por haberlas permitido durante tantos años, por haber priorizado la diversión de unos por encima del dolor terrible, la humillación y el desprecio más absoluto hacia el sufrimiento de un ser vivo inocente. Porque de algo no hay duda: la Tauromaquia ES VIOLENCIA y no sólo PODEMOS PARARLA. LA PARAREMOS.

Dra. Núria Querol Viñas

Directora del Observatorio de Violencia Hacia los Animales

Miembro del Grupo de Trabajo de la NSA/FBI sobre NIBRS y maltrato animal

Miembro del Grupo de Expertos en Violencia de la National Sheriff’s Association

Profesora e Investigadora de la Unidad de Análisis de la Conducta Criminal, Fac. Derecho UB

Profesora de la Cátedra FA Animales y Salud, Dep. Psiquiatría y Medicina Legal, UAB

Profesora del Posgrado “Conocimiento del Mundo Animal”, IES, UB

Profesora e investigadora de la Cátedra Animales y Sociedad, URJC

Representante del Consejo de Colegios Médicos en la comisión Nacional contra la Violencia Machista, Generalitat de Catalunya

Asesora del Consejo Independiente para la Protección de la Infancia

Miembro de la American Society of Criminology, Grupo de Critical Criminology y Green Criminology

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